jueves, 3 de noviembre de 2011

Las botas perfectas

                                              




He encontrado las botas perfectas. Ha sido un auténtico calvario. A quien adivine qué botas son, le invito a cenar.
Feliz fin de semana.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Cinco veces

     Almuerzo con mis amigas. De repente, E., que prefiere guardar el anonimato porque dice que su reputación ya está bastante socavada, dice:
     -Mi ex me dijo el otro día que está muy contento con su nueva novia porque aunque la chica no tiene tanta imaginación como yo, se corre 5 veces cada noche.
     -¡¡¡IMPOSIBLE!!! -gritamos todas al unísono, muertas de risa.
E., que es la más analítica de nosotras, ignora nuestras carcajadas y prosigue:
     -Eso significa que ella miente. Me parece increíble. ¿A quién se le ocurre mentir sobre algo así? -Y nos mira con sus ojos de Bambi.
     Silencio sepulcral. Yo me miro las uñas intensamente, Clara otea el horizonte de su gigantesco salón, Teresa revuelve en su bolso.
     -¡No me digais que vosotras también mentís!!!!!
Yo digo, tímidamente:
    -Hombre, todo el mundo ha mentido alguna vez, ¿no? Si el tío es un torpe...
Clara dice:
    -Yo miento una vez por educación, pero al día siguiente pido el divorcio, que con estas cosas no se juega.
Y Teresa (que es muy maternal), añade:
     -Bueno, es que los chicos, pobres, hay que animarlos, hacen lo que pueden...
E., indignada, exclama:
    -¿Sabéis lo que esto significa para las que no mentimos como bellacas? ¡Sois muy poco solidarias! ¡Muy poco solidarias!
Nos echamos a reír.
     -Lo digo en serio, las tías dicen que se corren 5 veces, y claro, ellos se lo creen...
    -Ah, sí, ellos, en el terreno sexual, se lo creen todo, son como niños -añade Teresa, la experta en niños-. Le dices a un calvo gordo que es igualito a Robert Redford y él se lo cree encantado de la vida.
    Le pregunto a E.:
     -¿Y entonces qué les dices, querida?
     -Les digo: "Mira, Pepe, me lo he pasado pipa, pero no me he corrido".
    Todas brindamos con E. por su solidaridad y honestidad y le prometemos no decirle nunca más a un calvo gordo y bizco que se parece a Brad Pitt.
     Y esta es mi contribución a la causa de la honestidad sexual: chicos, si una mujer os dice que se ha corrido cinco veces en una noche, MIENTE. SEGURO. MIENTE. 100% SEGURO. ¿Y si os dice tres veces?...bueno...ejem... ¿E., qué opinas?
La foto de hoy: Jessica Lange, la mujer más sexy del mundo, en "El cartero siempre llama dos veces".


    
    




  

lunes, 31 de octubre de 2011

Los ramalazos

Vivo dividida entre mis orígenes cultos, barceloneses, discretos y bla, bla, bla, bla, bla y los ramalazos macarras y folclóricos que me dan de vez en cuando. O sea, puedo pasar de Audrey Hepburn y Catherine Hepburn a Lola Flores y la duquesa de Alba en un plis plas. De hecho, cada vez que veo algo dorado o que brilla,  pierdo el mundo de vista (me encaaaaaaaaaaaanta perder el mundo de vista, nunca dejo pasar la oportunidad). Anyway, normalmente, están ahí mis amigas para sujetarme y decirme: "No, Milena, no, estos zapatos dorados con plataforma de 12 cm no te los pondrás." O "No Milena no, este jersey de lurex a rayas burdeos y plateadas, aunque sea de Isabel Marant, no es para ti." Pero claro, mis amigas no pueden dedicar todo el día a prevenir mis despropósitos, y además, están las compras por internet, cuando estoy sola delante del ordenador, fantaseando trabajando. Así que era solo una cuestión de tiempo el que me comprara una chaqueta de lentejuelas. Y el otro día, en la tienda de saldos por internet a la que me he vuelto adicta (totalmente adicta, os he de hablar de ello, sufro muchísimo...), encontré esta maravillosa chaquetilla negra de lentejuelas, precio de saldo, forrada de seda para que las lentejuelas no molesten, brillante, reluciente y rutilante. Me la pienso poner como si fuese una chaqueta tejana, sin ninguna parafernalia. ¿Qué os parece? ¿Se quedará intacta en el armario hasta dentro de seis meses para luego pasar a otro armario (cada seis meses hago limpieza de armario y lo que no me he puesto en ese tiempo lo doy)? ¿O me convertiré en la tía loca con la chaqueta de lentejuelas y los vaqueros?

viernes, 28 de octubre de 2011

¿En qué momento exactamente se volvió todo tan feo?




Maravillosas portadas antiguas de Playboy (sí, estoy a favor de la pornografía, claro. No, no estoy a favor de los modernillos anticuados y feos que la defienden. Y sí, estoy a favor de las mujeres -y de los hombres- que luchan contra la vejación de las otras mujeres, sean o no sean feos). Anyway, pues me pongo a mirar estas hermosas portadas y se me cae el alma a los pies. ¿Cómo se pasa de esto a las calamidades que hoy en día invaden los quioscos y sobre todo internet? ¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo? ¿En qué momento se fastidió el invento? ¿Por qué? Me revuelvo en mi momento histórico. En la crisis económica de la que todo el mundo habla y en la crisis estética de la que casi nadie habla, pero que también se está llevando -y ya se ha llevado- muchas cosas por delante. Estoy empezando a sonar como una abuelita, ¿verdad? Pues bueno, ahora que ya he ojeado unos cuantos playboys de mi juventud y me he puesto contenta, me voy a hornear una tarta de manzana para los nietos.
Feliz fin de semana, queridos.

jueves, 27 de octubre de 2011

La camiseta perfecta


Esta mañana, en Cos, la camiseta perfecta, otra vez. Me compré la misma el año pasado, por duplicado, una en color crudo y la otra negra. Rezaba para que las volviesen a editar este año. Y lo han hecho, en negro y en un beige empolvado casi clavado al color de la piel. Son de punto de seda. Más delgadas que el papel de fumar. Ligeramente transparentes. Del largo perfecto. Y nada caras. Yo, que detesto abrigarme demasiado (soy claustrofóbica en todos los sentidos posibles de la palabra), en otoño e invierno me las pongo debajo de todo. Me ponen de buen humor a mí y a los que las ven. Son sutiles, sugerentes, acariciantes, cosquilleantes y útiles. A veces, me las pongo para dormir, es casi casi como no llevar nada, pero llevando algo, algo que, por una vez, es mejor que nada. Bueno, me estoy liando, pero ya me entendéis. Me he comprado cuatro, dos de cada color. La chica de la caja me ha dicho que estaba esperando a cobrar para hacerse con ella. La mujer que estaba detrás mío ha dejado la cola para ir a buscar una. Es una prenda hecha para hacer feliz. Sería de tontos resistirse.

lunes, 24 de octubre de 2011

¿Cómo vestirse para un jabalí?

Vivo en una calle super residencial de Barcelona (pero a diez minutos en metro del centro) por donde pasean jabalíes. Ayer por la noche, cuando regresaba de hacer la compra, me topé con uno (el primero de mi vida, yo solo había visto jabalíes en Asterix, donde parecían seres inofensivos, pero no), más grande que una vaca con las patas cortadas, que me miraba fijamente. Me pegué un susto morrocotudo, pero mantuve la compostura. Pensé que si tiraba las bolsas por los aires y salía corriendo, me tocaría volver a salir porque algo tenían que cenar los niños. Así que me agarré con fuerza a las bolsas y aceleré el paso, preguntándome si los jabalíes atacaban a los humanos y si me perseguiría. Pero cuando me di la vuelta, ya no estaba. Al llegar a casa, mi vecino estaba plantando flores en la entrada (tenemos una vida nocturna muy animada) y le conté que me acababa de asaltar un jabalí y que estaba viva de puro milagro. Sin dejar de plantar, ni manifestar ninguna alegría especial porque su vecina no hubiese perecido, me dijo que aquello estaba lleno de jabalíes y que él, cada noche, cuando salía a pasear al perro, se encontraba con algunos. Y me enseñó un montón de fotos de jabalíes del barrio requetepijo donde vivo. No he podido pegar ojo. Esto lo cambia todo. Si vivo en un sitio donde hay animales salvajes sueltos, he de cambiar todo mi vestuario. Empezar de cero. ¿Cómo se viste una chica que vive entre bestias? ¿Estilo granjera? ¿Estilo Pocahontas (¿veis? al final las Quoddys resultarán haber sido una buena compra)? ¿Estilo cavernícola? Yo, que siempre pensé que moriría atropellada o asesinada por un ex, resulta que acabaré destripada por un jabalí. Realmente, la vida te puede cambiar en un instante.

sábado, 22 de octubre de 2011

¿Qué queremos las mujeres?



Lo de que las mujeres somos complicadas, incomprensibles, misteriosas, cambiantes, etc, es una leyenda urbana. Creo que es algo que se inventaron los tíos para no darnos lo que necesitamos: hacer ver que no lo entienden. Anyway, como hoy es sábado y estoy de buen humor porque por fin voy a salir a la calle con mi tabardo nuevo (la perfección absoluta y me costo dos pesetas, el lunes os lo enseño), os voy a dar la solución. Las mujeres queremos:
-O bien, el alma de esta fotografía de un anuncio de Burberry de los años 60. O sea: su hombro, su nariz, su cara de hombre de verdad (un hombre al que el primer golpe de viento no tirará al suelo), el jersey de pico, la chaqueta de tweed, la corbata discreta (el hombre que no sabe que una corbata es una soga y que mejor llevarla discreta, es que no sabe nada), la gabardina por encima de nuestras cabezas y su rostro vuelvo hacia nosotras (eso es muy importante). Y la sombría campiña inglesa, el cielo proceloso y el perro pastor observando algo. Y la intimidad.
-O bien, el diamante Taylor-Burton. (En la foto, el diamante expuesto en el escaparate de la tienda Cartier de Nueva York, donde estuvo unos días, antes de que Richard Burton lo fuese a recoger).
No es tan difícil, ¿no?
Bueno, me voy al zoo.
Feliz fin de semana.