El otro día, nos estábamos marchando de una fiesta y mi amiga Elisenda me dijo: "Un momento, que me voy a despedir de Poldo". Poldo era el anfitrión. Yo le contesté: "¿Despedirse? ¡Qué tontería!" Elisenda se me quedó mirando con gran perplejidad un instante y dijo: "¿Sabes? Deberías hacer una entrada sobre las cosas que cuando las haces tú están bien y cuando las hacen los demás te parecen horripilantes". Se dio media vuelta y se fue a despedir de Poldo. Como Dios manda. Yo me quedé pensativa.
Ahí va la lista:
-No despedirse del anfitrión al marcharse de una fiesta.
-Llevar a los niños a una fiesta de adultos (cuando son los míos me parece lo más encantador del mundo, cuando son los hijos de los demás me parece súper cargante).
-Ir con deportivas o chanclas a un evento, inauguración, etc.
-No saludar a alguien a quien conoces y a quien reconoces, aunque solo sea de vista, o de la piscina, o de facebook.
-Ir a cenar y no comer nada.
-Ir a cenar y no beber nada (todavía peor).
-Reír como una loca desatada en el momento más inoportuno (hospital, confesión de amiga íntima, película trascendental de Almodovar, el momento en que salen a bailar las madres en el festival infantil del colegio de tus hijos, etc).
-Juguetear con el iphone siempre, en cualquier situación.
-No contestar los mails.
-No devolver las llamadas de teléfono.
-Enseñar, a quien se tercie y con gran orgullo, fotos (sin ningún interés) de tus hijos o de tus animales domésticos.
-No dar las gracias al día siguiente de una invitación.
-Criticar a la chica (maravillosa, por otra parte) que viene a limpiar a casa y que después de un año todavía no sabe hacer las camas.
-Considerar que todo lo que dicen tus hijos es absolutamente genial y apuntarlo para la posteridad.
-Llegar tarde.
¿Qué, Elisenda? ¿Ya estás contenta? Eso es tener sentido de la autocrítica, ¿eh?
Feliz lunes, queridos.
La foto es de Bruce Weber. ¡Oh, los hombres pensativos!...
lunes, 18 de junio de 2012
sábado, 16 de junio de 2012
Hoy en SMODA: Los "viejóvenes"
Hoy publico un articulín en la última página de SMODA sobre los "viejóvenes", los hombres que se tiñen el pelo y otras aberraciones.
Feliz sábado, queridos.
Feliz sábado, queridos.
viernes, 15 de junio de 2012
La edad de oro
Para las mujeres me gustan los zapatos negros (estoy en una etapa "zapato de tacón súper clásico" con vestiditos de verano)... o dorados. Los zapatos dorados me hacen pensar en épocas más rutilantes que la nuestra, más divertidas, más burbujeantes, menos políticamente correctas.Y bueno, si al menos podemos tener los pies en una película de Fred Astaire y Ginger Rogers, todo lo demás resulta más llevadero. ¿No?
Feliz fin de semana, queridos.
lunes, 11 de junio de 2012
Quiero una serpiente
No me gustan nada las serpientes y, sin embargo, es mi elemento animal favorito para las joyas. Francamente, entre una tía que lleva un osito (y todo lo que conlleva) colgado al cuello y una que lleva una serpiente (y todo lo que conlleva) enrollada a la muñeca, sé perfectamente con quien me quedo. Entre un peluche y un animal peligroso, también sé perfectamente con quien me quedo. Los peluches no me los creo ni 5 minutos, y no hablemos de las peluchas... Hacen falta unas gotas de veneno para mantenerse despierto. En la ropa también. Cuando todo es demasiado suave y blando, el conjunto no funciona. En fin, todo este rollo es para deciros que me encanta la pulsera de Aurélie Bidermann de la foto. No es burda y aparatosa como las que hacen a veces Cavalli o Bulgari. Es sinuosa y ligera, y un poco arqueológica. Y habla de aventuras y peligros, y lugares lejanos y cálidos, y cosas que se deslizan, se enroscan, se entrelazan y se mezclan. Mientras que un osito, lo más lejos que nos puede llevar, es al zoo o al cuarto de los niños. ¿A dónde preferís ir?
viernes, 8 de junio de 2012
¿Es de kinki llevar un anillo en un dedo del pie?
Yo creo que se puede llevar un elemento kinki, un elemento hippy y un elemento "esto está muy por encima de mis posibilidades reales, pero me lo he comprado de todos modos". Uno. El problema es siempre la acumulación de señales. Una es suficiente y de sobras. A veces, demasiado. Para llevar un bolso de Chanel, se ha de notar que quien lo lleva vale muuuuuucho más que el bolso (no siempre es el caso). En cuanto lo que reluce es el bolso (y no nosotras), ya está fastidiado el tema. Un vestido hippy solo lo puede llevar alguien que no vaya "de hippy" (y preferiblemente con un bolso de Chanel). Y un anillo de dedo del pie solo se puede llevar con unos pies impecables y súper respetables (hay partes de cuerpo, pocas, que deben ser siempre súper respetables), y si el anillo no es de baratija. La cuestión es desconcertar, inquietar un poco, y después hacer lo que a uno le dé la gana. Es que yo, lo que realmente soy, es punky, ¿sabéis?
Feliz viernes, queridos.
Feliz viernes, queridos.
jueves, 7 de junio de 2012
Los antebrazos
Creo que debo de ser una de las personas con más multas de tráfico de la ciudad. No es que corra, no (soy más bien lenta como una tortuga), es básicamente por aparcar mal o por utilizar el carril taxi, que, dicho sea de paso, solo utilizo cuando estamos llegando tarde al colegio (casi cada día) o cuando veo que va vacío y que las otras vías van llenas y que TODOS iremos más rápido si yo hago la buena acción de ponerme en el carril taxi. Y bueno, ahora que ha llegado el buen tiempo, también han empezado a multarme por hacer fotos con el iphone mientras conduzco. He intentado explicarles que soy bloguera de moda y que, como conducir es aburrido, aprovecho para mirar por la ventana y buscar temas para el blog (y hacer fotos, si veo algo interesante), que soy el tipo de persona excepcional (pobre loca) capaz de hacer más de una cosa a la vez, y que ya sé que está prohibido HABLAR por teléfono, pero yo HAGO FOTOS con el teléfono, es diferente. Pero no hay manera, se empeñan en no entenderlo, me tienen una manía terrible, creo que estoy en una lista negra de la circulación o algo así. En fin. La cuestión es que tengo una cierta obsesión con los antebrazos masculinos, no los músculos gordos, no los bíceps, no los hombros, los antebrazos, la parte que une el codo con la muñeca. Me parece que ahí se concentra una parte importante de la masculinidad masculina (pobre loca). Y claro, los mejores ejemplares de antebrazo los veo desde el coche en primavera-verano. En los motoristas. Antebrazos morenos y suculentos. Así que voy como una loca, ojo avizor, acechando antebrazos mientras mis hijos se pelean, me estropean el iphone y me dejan el coche perdido de migas. Y encima me ponen multas. No hay derecho. Estoy harta de la incomprensión generalizada.
viernes, 1 de junio de 2012
El hombre y dos pares de zapatos
1. El tío. Anthony Quinn. "Zorba, el griego". 2 minutos y 42 segundos de felicidad absoluta. ¿Qué queremos las mujeres? Exactamente esto. E-x-a-c-t-a-m-e-n-t-e. El mar. El tío. La risa estruendosa, o la risa a secas. Le elegancia humilde. El traje. La corbata. La manga remangada. La alegría. La sensualidad. El garbo. El sentido del humor. El sudor. La masculinidad. La delicadeza. La fisicalidad máxima. El sol.
2. Los zapatos. Ayer estuve con Eva, la mujer de mi tío. Tuvimos que ir a un hospital. La tía se fue al hospital con una especie de vestido pareo, que parecía de Pucci. Unas gafas de sol azul eléctrico y unas plataformas de 10 cm. Al verla pasar, todo el mundo se quedaba boquiabierto. No hay por que dejar nunca el glamour aparcado. Aunque vayas a un hospital. Al contrario, los sitios de fealdad y miseria necesitan algo de luz, del tipo que sea. Yo, en cambio, parecía enana a su lado (sin tacones ya me saca 10 cm) y llevaba, of course, mis birkenstock marrones. Pues se ha acabado. En cuanto pueda, me voy a comprar uno de estos dos zapatos y me los pondré especialmente cuando saco la basura y cuando voy al Caprabo. No sea que me encuentre a Anthony Quinn por el camino.
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