jueves, 17 de mayo de 2012

¿Debemos enjaular todo lo que amamos?

Yes, yes, yes. Claro que sí. Debemos enjaularlo todo, al menos en nuestra cabeza. Yo tengo montones de personas, y de cosas, y de sitios, y de momentos, encadenados en mi cabeza. De hecho, en este blog, prácticamente no hablo de otra cosa. La libertad solo interesa porque sabemos que podemos entregarla (y recuperarla) en cualquier momento. Eso es lo guay. En fin, ayer, festejo en la Galería Loewe, un lugar que, entre otras cosas, tiene el escaparate más bonito de la ciudad. Pero para verlo hay que entrar, y adentrarse, y bajar unas escaleras. Un escaparate de cuando el lujo podía ser ostentoso y dorado y leopardoso sin ser hortera, una época en la que las playas no eran como ahora, una época en la que todavía no habíamos perdido todo el pudor, ni toda la ironía. Un escaparate raro, misterioso y sugerente. Como debería ser casi todo en la vida. Un festejo divertido, amistoso y glamouroso, como debería ser la vida. Premio al mejor complemento de la velada para Mónica Martí, la gran agente literaria, por su perrita Greta: rara, misteriosa, sugerente, divertida, amistosa y glamourosa. Como la vida misma. Sometimes.

martes, 15 de mayo de 2012

¿Un hombre puede llevar pantalones cortos?

La foto del verano. Hasta septiembre no pienso tratar a nadie que no pueda trasladar mentalmente a esta foto. Ya no se hacen hombres shorts así, ahora son todos más deformes y blandos y holgados. Paul y Robert jugando a ping pong. Yo diría que Newman debía de ser mejor jugador, pero la foto se la lleva, de calle, Redford. Redford antes de convertirse en intelectual, antes de ponerse a reflexionar, antes de empezar a tomarse en serio (la gente que se toma en serio suele envejecer fatal). Aquí está Redford en plan petardo, descalzo, con sus gafas de sol, su cadena al cuello, su pelo en pecho, su peinado atómico (¡oh, qué peinado!), su cuerpo rockandroleante, sus piernas para desmayarse y su pinta de californiano pasado de vueltas. Que es lo que debía ser en un principio. Paul Newman, en cambio, está igual que estaría cincuenta años más tarde. Entre los dos, un momento de gracia absoluta (el sol, la energía, la libertad, la fuerza, la soltura, la belleza, la diversión). Como los que, de repente, suelen surgir en verano. En cualquier momento, en cualquier sitio. Solo hay que estar atento, aprender a jugar a ping pong y no ponerse, jamás de los jamases, un pantalón pirata.

domingo, 13 de mayo de 2012

Guardiola y las camisas de manga corta


Ahora que ha empezado el verano, una época genial en la que las calles se vuelven a llenar de cuerpos y brazos y hombros y bíceps (God Bless Them) y piernas y piel, voy a hacer un llamamiento a la población masculina: No está bien ponerse camisas de manga corta de vestir. No. En serio. Es un pecado capital estilístico. Lo sabe todo el mundo. Menos Guardiola, claro. Ay, Guardi, Guardi... ¿No ves que las camisas de manga corta son para los autobuseros? ¿Y que ellos las llevan porque no tienen más remedio ya que es parte de su uniforme? ¿Y de dónde ha salido esa corbata de luto tipo espagueti? ¿Y por qué llevas las americanas tan ajustadas? Hay que elegir entre músculo y elegancia. ¿Sabes? Las dos cosas a la vez es dificilísimo. En fin, por no hablar del cuello de la camisa... Después os extraña que a las chicas no nos guste el fútbol. Pero ¿cómo nos va a gustar? Si hicieseis un esfuercito en la dirección adecuada... Ya me estoy desviando del tema. Concentración, Milena, concentración. Bueno, resumiendo: camisa de vestir de manga corta: fea. Camisa de manga corta informal: más o menos. Camisa de manga larga remangada: sexy. Camiseta vieja: súper sexy. Y ahora me voy a ver el campeonato de patinaje artístico, esos sí que saben vestirse.

viernes, 11 de mayo de 2012

¿Es rara esta primavera?


Ayer. De paseo por el Zara de Diagonal con mi amiga Elisenda. Uno de nuestros pasatiempos favoritos: charlar de tíos y de la vida (que en realidad son lo mismo, claro) mientras miramos ropa. Zara es un poco como nuestro segundo hogar, por decirlo de algún modo. En fin. Una de las cosas importantes que se debe hacer en Zara es mirar al suelo. Por alguna razón, los zapatos (cada temporada hacen uno o dos que valen la pena) están siempre escondidos allí, en la parte de abajo de los expositores de ropa. Así que para verlos, hay que agacharse, con el riesgo que eso conlleva (en los días de aglomeración) de que alguien tropiece contigo y se te caiga encima. En fin. Ayer hubo suerte: no solo no se me cayó ninguna china encima, si no que además, encontré estas preciosas sandalias (foto 1). Sí, son una "reinterpretación" de las de la foto 2, unas sandalias de Valentino que causaron gran revuelo la temporada pasada y la anterior. Pero son una buena versión: el cuero ha sido substituido por ante, las tachuelas originales por otras más pequeñas y sutiles, la punta ha sido redondeada y las mías (no sé si se aprecia bien en la foto) son bicolores, negras y azules. Y todo esto mientras comentábamos, con una mezcla de regocijo y aprensión, que está siendo una de las primaveras más raras e intensas que se recuerdan: las peonias han llegado de golpe y están explosivas, nunca ha habido tantos hombres barbudos guapos en la ciudad y no hay manera de encontrar unas Birkenstock. Raro, raro...
 

miércoles, 9 de mayo de 2012

¿Dónde vivirán ahora los monstruos?

Ha muerto Sendak, uno de los tíos que dibujaron mi infancia, el segundo (el primero fue mi padre) con el que aprendí a no temer a los monstruos (lo único importante que debemos enseñar los padres). Un tío que se dedicó a embellecer el mundo (o a crear refugios para los demás, que es lo mismo). Y ya sabéis la  debilidad que siento por los que, en vez de embrutecer el mundo, lo embellecen. Y los hay, los hay. Y esto me lleva al pantalón de Marni, que, a su manera loca, con su estampado tan art déco, también embellece el mundo, el mío, al menos (el corte, la tela, el estampado, todo es preciso y exacto, nada es gratuito o obvio, no se han tomado las soluciones fáciles y más trilladas, hay inteligencia y talento en este pantalón). Un pantalón al que es necesario tranquilizar con una camisa masculina súper ligera azul celeste, por ejemplo. Y con cualquier zapato que despeje el tobillo. Un pantalón para llevar sin darle importancia, como si fuese un vaquero, sin intentar conjuntarlo, como quien no quiere la cosa, como quien no teme a los monstruos.
Feliz miércoles, queridos.

jueves, 3 de mayo de 2012

¿Quién tiene el síndrome de Burt Lancaster?


El síndrome de Burt Lancaster consiste en que, cada vez que veo un pantalón a rayas, me acuerdo de Burt Lancaster haciendo de pirata y me lanzo encima del pantalón como si se tratase de Burt Lancaster in person. Hoy, estaba saliendo de H&M después de comprar unas camisetas para los niños (la ropa infantil debe ser lo más barata posible, es de nuevo rico hortera persona no muy refinada vestir a los niños con ropa cara), cuando he chocado con estos pantalones de rayas. 29.95 €. Perfectos. De un algodón blando, ni anchos ni estrechos, ni largos ni cortos, desgastados lo justo y necesario. Ya, ya, no me quedan tan bien como a Burt, pero es que los suyos tenían licra, ¿eh? Bueno... ahora solo me hace falta encontrar su cinturón y ya me podré echar a la mar.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Harpers Bazaar

En el número de este mes de la revista Harpers Bazaar publico una entrevista con Oscar Tusquets. ¡Estoy feliz! Es una de mis revistas favoritas. ¡Ojalá os guste!